Karate, disciplina el cuerpo y el espíritu de los jóvenes autistas doralinos

Desde cierto tiempo la Ciudad del Doral ha comenzado a recibir iniciativas que están en función de mejorar la calidad de vida de las personas con autismo, especialmente los jóvenes. En esta ocasión el mundo del karate llega de la mano de líder detrás del proyecto: Francisco Santander.

Con cincuenta años y perteneciente al mundo bancario, su primera experiencia entrenando a estos chicos fue en Hialeah. Después del  éxito que significó ha decidido expandirlo al coliseo del Legacy Park, donde al parecer ha obtenido una racha de comentarios positivos por parte de los padres que llevan a sus hijos a las sesiones.

El entrenamiento físico no sigue el programa tradicional, a saber, un miembro entrena con otro miembro. En su lugar, cada golpe y movimiento marcial se hace hacia el sensei, quien corrige y enseña de manera personalizada. Además, todo el personal que acompaña a Santander está certificado en educación especial.

Sin embargo, no es la única parte humana que se trabaja. La mente tiene acá, a través de la meditación, un importante rol como ejercicio. De hecho, el maestro no oculta su satisfacción ante el hecho de que en el principio los alumnos apenas podían realizar esta actividad durante un par de segundos. Ahora, gracias a la práctica y la disciplina, hasta minutos.

Los familiares también han visto mejorías de sus hijos, cuyas edades oscilan entre los trece y los dieciocho años aproximadamente. Algunos atestiguan haber visto un comportamiento más amable para con ellos cuando conviven en casa. Se trata, en definitiva, de acciones estimulantes para cada uno de los integrantes del proyecto y un indicador claro de que debe mantenerse en el tiempo este tipo de empresas.

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